De Corazón a corazón: (Año B)1Sam 3,3-10.19 (“Aquí estoy pues me has llamado… Habla, Señor, que tu siervo escucha”); 1Cor 6,13-15. 17-20 (“Dios resucitó al Señor y nos resucitó también a nosotros… Vuestros cuerpos son miembros de Cristo”); Jn 1,35-42 (“¿Qué buscáis?… ¿dónde vives?… Venid y lo veréis… Estuvieron con él”)
Contemplación, vivencia, misión: La vida humana se realiza en una respuesta a Dios Amor que llama a la existencia, a la fe, a la santidad, a la consagración y misión específica. Durante siglos, los amigos de Cristo se han habituado a responder: «¡Habla, que tu siervo escucha!» (1 Sam 3,10). La vocación es una declaración y un examen de amor. La respuesta se hace interrelación, encuentro, sintonía, convivencia, compartir, donación mutua y total bajo la guía de Espíritu de amor.. Pero es Cristo quien primero se hace encontradizo, cercano, hermano, amigo, esposo. Las vocaciones sólo surgen cuando el corazón y la familia se abren al verdadero amor.
*En el día a día con la Madre de Jesús: El Espíritu Santo, que formó a Cristo en el seno de María (cfr. Lc 1,35), se nos ha comunicado por el bautismo para transformarnos en imagen del mismo Cristo y así poder prolongar su misma misión.

San Juan de Ávila-Causa doctorado CEE
Santuario y Centro Diocesano de San Juan de Ávila en Montilla(Córdoba, España)
