De Corazón a corazón: 2Sam 12,1-7.10-17 (“Tú eres este hombre… He pecado contra el Señor… El Señor ha perdonado tu pecado”); Mc 4,35-41 (“Pasad a la otra orilla… ¿no teméis fe?”)
Contemplación, vivencia, misión: Jesús es siempre sorprendente. Invita a ir “más allá”, “a la otra orilla”, y luego él parece “inhibirse” de los problemas que se originan, como si no fueran también suyos. Ahí está la prueba de nuestra fe y de nuestro amor. “Dormido”, “silencioso” u oculto bajo signos pobres de Iglesia, es lo mismo. Pero lo importante es su presencia de amigo, hermano, esposo (“consorte”). Con él presente, captado con la humildad de la fe vivida, se evitan las caídas y se superan los fracasos.
*En el día a día con la Madre de Jesús: “El sí de la Virgen fue en nombre de la humanidad” (Sto. Tomás de Aquino). Para Sto. Tomás de Aquino, ver en Año Litúrgico, Santos.

San Juan de Ávila-Causa doctorado CEE
Santuario y Centro Diocesano de San Juan de Ávila en Montilla(Córdoba, España)
