Jueves después de Ceniza (23 febrero 2912)

De Corazón a corazón: Deut 30,15-20 (“Los mandamientos del Señor… Escoge la vida para que vivas”); Lc 9,22-25 (“El Hijo del hombre debe sufrir… Si alguno quiere venir en pos de mí… tome su cruz cada día y sígame”)

Contemplación, vivencia, misión: Los “mandamientos” son un signo de que Dios es mendigo de nuestro amor. Vivir es amar, porque Dios, que es Amor, nos hace partícipes de su misma vida. “Sufrimiento”, “sacrificio” y “cruz”, son la sombra que hace resaltar la “luz” y el “gozo” de seguir a Cristo para compartir su misma vida. Sin esta relación personal con él, la vida no tendría sentido. “Siempre es necesaria una mirada que ame y corrija, que conozca y reconozca, que discierna y perdone (cf. Lc 22,61), como ha hecho y hace Dios con cada uno de nosotros” (Mensaje Cuaresma 2012)

*En el día a día con la Madre de Jesús: A María le anunciaron que correría la misma suerte de Jesús, participando en la misma “espada” de dolor; ante la Palabra de Dios, que es el mismo Jesús, “quedan al descubierto los pensamientos de muchos corazones” (Lc 2,35).

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