Lunes semana 25 Tiempo Ordinario (24 septiembre, Virgen de la Merced)

De Corazón a corazón: Prov 3,27-34 (“No niegues un favor al que te lo pida… Dios otorga su favor a los pobres”); Lc 8,16-18 (“Una lámpara… sobre el candelero para que los que entren vean la luz”)

Contemplación, vivencia, misión: En nuestros servicios a los hermanos, estamos llamados a dejar entrever la alegría de haber encontrado el amor universal de Dios. Las diferencias se respetan de verdad desde la propia identidad cristiana de vivir en amistad con Cristo. Entonces somos “luz” para los demás. “Más allá” de los bienes que tenemos, está el amor de Dios, de quien los hemos recibido para compartir. La fidelidad al evangelio se paga con el "testimonio" ("martirio") de una vida donada por amor.

*En el día a día con la Madre de Jesús: En Nazaret, era el primer servicio que hacía la Santísima Virgen al despuntar el día: encendía el candil que iluminaba a todos y los invitaba a cantar un himno a Dios. Jesús (ya desde niño) y San José podían ver el rostro iluminado y gozoso de María, “la sierva del Señor”, reflejo de la “misericordia” divina.

Para Ntra. Señora de la Merced, ver Año Litúrgico (fiestas de María)

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