La Virgen Dolorosa (sábado 15 septiembre 2012)

De Corazón a corazón: Heb 5,7-9 (“Hijo… inmolado… causa de salvación… Sacerdote Eterno”); Jn 19,25-27 (“Junto a la cruz, su madre de pie”); Lc 2,33-35 (“Una espada te atravesará el alma”)

Contemplación, vivencia, misión: El “himno a la caridad” es como la expresión de la vida de Cristo (“inmolado”), que debe prolongarse en cada bautizado. La vida consiste en una “dinámica de amor” (“ordo amoris”, decía Sto. Tomás). La vida vale según “el peso del amor¨ (S. Agustín). Consecuentemente, “ya sólo en amar es mi ejercicio” (S. Juan de la Cruz). Es el mensaje de Jesús hecho visibilidad en cada discípulo suyo que no sea superficial: “Amad… como vuestro Padre… como yo os he amado”. Estamos llamados a ser signo vivo de este amor.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Compartir la misma suerte de Cristo, su “espada”, es el secreto de su Madre y nuestra: desde su “sí” (en la Anunciación) hasta el “estaba de pie” (ofreciéndose con él en el Calvario). Ella corrió su misma suerte (su “espada”), para llegar a ser Madre de Cristo Sacerdote, Madre de todo el Pueblo Sacerdotal, Madre especial de los sacerdotes.

Para el sábado semana 23ª TO, ver Año Litúrgico.

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