Lunes semana quinta de Cuaresma (18 marzo 2013, S. Cirilo de Jerusalén)

De Corazón a corazón: Dan 13,1-9.15-17.19-30.33-62 (Susana: “Su corazón tenía puesta su confianza en Dios”); (A-B) Jn 8,1-11 (“El que esté sin pecado, arroje la primera piedra”) / (C) Jn 8,12-20 (“Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad”)

Contemplación, vivencia, misión: Cuando se destierra a Dios del horizonte de la vida, cualquier ser humano se reduce a un quita y pon, una cosa “útil” para tomar y desechar. Si Cristo no entra en nuestro modo de pensar y de valorar las cosas y las personas, se origina el caos por la falta del centro de gravedad. Si ponemos la confianza en Cristo, es posible ver los acontecimientos con una nueva luz para no caer en las aberraciones de todas las épocas.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La Palabra de Dios había entrado en el corazón de la Virgen. Las dudas dolorosas de San José se disiparon cuando aceptó los nuevos planes de Dios: el “Emmanuel” (Dios con nosotros) nace de María “la Virgen”, para bien de toda la humanidad.

Para el AÑO DE LA FE: “Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo… Dios nos se cansa nunca de perdonar, pero nosotros, a veces, nos cansamos de pedir perdón” (Papa Francisco, Ángelus, 17 marzo 2013)

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