EL ITINERARIO DE LA FE EN SAN JUAN DE ÁVILA

Vida cristiana, vida de fe:

La fe es “virginidad” del alma: “La fe sin error es parte de virginidad, y una esperanza firme que Dios te ha de salvar y que te ama” (Ser 6). La fe es la “estrella” para buscar a “Dios escondido” (Carta 43).

La fe viva justifica: “Ni circuncisión, ni obras, todo vale nada delante de Dios si no hay fe; y tampoco la fe vale delante de sus ojos si no tiene vida… Vida tiene de tener nuestra fe, caridad y amor de Dios y del prójimo, que ésta es su vida, y éstas son las señales de que no es muerta” (Gálatas, n.52). “Cristo no sólo es verdad, mas bondad; pues negáis la bondad, contra Cristo sois” (Juan I, lec. 15ª).

La fe está en relación con la esperanza y la caridad: “Por la fe con caridad, dice que mora Cristo en nosotros. La fe es la que le aposenta, la que le da el señorío, la que con él nos liga; y ella misma es las arras, los dones y los collares que da Cristo a la esposa con quien se casa” (Gálatas, n.52). “No creer solo, no bautismo solo; fe y sacramentos, bien recibidos, y obras, son menester para ser salvos” (Ser 33).

Itinerario de la fe en el “Audi Filia”: el hombre debe creer a Dios si revela (cap. 38), aunque revele misterios ininteligibles (cap. 32), por la autoridad de Dios que no se engaña ni nos engaña (cap. 42). Para movernos a la fe, Dios nos ofrece (especialmente por medio de Jesucristo) milagros y profecías (cap. 33-38) y una doctrina que llega a satisfacer el corazón humano (cap. 34-38). Pero la fe no es un producto de la lógica humana, sino un don de Dios, que respeta siempre la libertad del hombre (cap. 43ss).

Don de Dios:

“Él pone este don en nosotros, y después de haberle puesto, él le fortalece, para que confiemos en él… Este don pone Dios en sus grandes amigos y en aquellos que saben aprovecharse de él como fue en Abraham” (Gálatas, n.28). “La Palabra de Dios no puede faltar, sino que es verdadera… Más vale creer que ver” (Ser 41).

Fe y razón:

“La fe ensancha el corazón a creer que aquello que nos parece tan sobre nuestro juicio, aquello tan sobre nuestro merecimiento y medida, aquello es Dios y propio rastro y señal de El” (Carta 133).

“Nuestra fe cree cosas que aunque no sean contra razón, no se pueden alcanzar por razón” (AF cap. 32). “Así como sólo Dios por su Iglesia declara lo que se ha de creer, así El solo puede dar fuerzas para lo creer” (AF cap. 43). Por esto hay que dar gracias a Dios por haber recibido la fe (cfr. AF cap. 44; Ser 4).

Se asiente a las verdades divinas por la autoridad de Dios que se manifiesta (AF cap. 31-32 y 38). “Cree la fe lo que no ve, y adora con firmeza lo que a la razón es escondido” (AF cap. 31).

“Esta fe no está arrimada a razones ni motivos… Mas la fe que Dios infunde está arrimada a la Verdad divinal y hace creer con mayor firmeza que si lo viese con sus propios ojos… porque ni puede el entendimiento alcanzar con su propia razón a tener claridad de las cosas de la fe, ni la fe es tener evidencia, porque no sería fe ni habría merecimiento” (AF cap. 43). Es “honra de Dios, del cual, mientras cosas más altas creemos y que sobrepujan a nuestra razón, más le honramos y más nos le sometemos” (Carta 150).

Fe que supera las dificultades de la vida:

“Cuando un alma, con el amor de Dios, que es vida de la fe, desprecia lo próspero y adverso del mundo, y cree y confía en Dios, al cual no ve, no hay por donde el demonio le entre” (AF cap. 29). Con esta fe, “no haríamos tanto caudal” de las cosas de este mundo (cfr. Ser 13).

Itinerario de vida espiritual, fe esperanza y caridad

La fe es “el principio de la vida espiritual”, como don de Dios y fruto también de nuestra escucha de la Palabra de Dios (AF cap. 1). Escuchar con fe la Palabra de Dios: “Estas palabras, devota esposa de Jesucristo, dice… Dios a la Iglesia cristiana, amonestándole lo que debe hacer para que el gran Rey Jesucristo la ame, de lo cual a ella se le siguen todos los bienes” (AF cap.1).

“Cuando un ánima, con el amor de Dios, que es vida de la fe, desprecia lo próspero y adverso del mundo, y cree y confía en Dios, al cual no ve, no hay por donde el demonio le entre” (AF cap. 29).

Fe, esperanza y caridad: “Creyendo firme con el entendimiento que todo el poder es de Dios, y confortados con el capacete de la esperanza, y ofrecidos a Dios con el amor, tomando de buena gana lo que El nos enviare, venga por donde viniere, haremos burla de nuestro enemigo, y adoraremos al Señor” (AF cap. 30).

La fe es “perla preciosa, sin la cual cuanto uno más tiene, más pobre está”, y es la “disposición para dársenos el Espíritu Santo” (Carta 150, 89ss). Somos invitados a imitar la fe de Abraham (cfr. Gálatas, n.28). Pero especialmente es María el modelo de nuestra fe: “Si Abraham se dice padre de creyentes, más razón hay para que la Virgen se llame madre de fe” (Ser 5 -2-). “Así como Dios entró en el vientre de María haciéndose hombre, porque ella creyó la palabra que le fue dicha, así venga Dios en el ánima por la palabra de la fe. Abraham fue justificado por la fe, y los que tienen fe son verdaderos hijos de Abraham” (Carta 150).

 

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