Retiro 8: FE, EXPERIENCIA DE ENCUENTRO CON CRISTO RESUCITADO Y MISIÓN

“Ve a mis hermanos” (Jn 20,17. “Entró en el sepulcro… vio y creyó” (Jn 20,8). “Tardos de corazón para creer” (Lc 24,25). “Bienaventurados los que sin ver han creído” (Jn 20,29). “Estas señales han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Jn 20,31). Jn 21: examen de amor para la misión)

 “La venida del Espíritu Santo los convierte en testigos o profetas, infundiéndoles una serena audacia que les impulsa a transmitir a los demás su experiencia de Jesús y la esperanza que los anima. El Espíritu les da la capacidad de testimoniar a Jesús con « toda libertad »” (RMi 24)

“Precisamente porque es « enviado », el misionero experimenta la presencia consoladora de Cristo, que lo acompaña en todo momento de su vida. « No tengas miedo … porque yo estoy contigo » (Hech 18,9-10). Cristo lo espera en el corazón de cada hombre” (RMi 88)

“Renovar el entusiasmo de comunicar la fe” (PF 7). “Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo” (PF 15)

“El futuro de la misión depende en gran parte de la contemplación. El misionero, sino es contemplativo, no puede anunciar a Cristo de modo creíble” (RMi n.91).

“Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él” (Benedicto XVI, Homilía inicio Pontificado, 24 abril 2005)

“Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza… Podemos representar este Año de la fe: como una peregrinación en los desiertos del mundo contemporáneo, llevando consigo solamente lo que es esencial… el evangelio y la fe de la Iglesia”.(Benedicto XVI, Homilía al inicia el Año de la Fe, 18 octubre 2012)

“La fe es un don que nos ha sido dado para que sea compartido…  Que la Virgen María, Madre de la Iglesia y Estrella de la evangelización, acompañe a todos los misioneros del Evangelio” (Benedicto XVI, Homilía 21 octubre 2012)

“La Iglesia tiene la tarea de evangelizar, de anunciar el Mensaje de salvación a los hombres que aún no conocen a Jesucristo… Todos los hombres tienen el derecho de conocer a Jesucristo y su Evangelio; y a esto corresponde el deber de los cristianos, de todos los cristianos – sacerdotes, religiosos y laicos -, de anunciar la Buena Noticia” (Benedicto XVI, Homilía 28 oct. 2012)

“Como muestra la gran estatua de Cristo Redentor en Río de Janeiro, su corazón está abierto para amar a todos, sin distinción, y sus brazos están extendidos para abrazar a todos. Sed vosotros el corazón y los brazos de Jesús. Id a dar testimonio de su amor, sed los nuevos misioneros animados por el amor y la acogida… Que la Virgen María, Estrella de la Nueva Evangelización, invocada también con las advocaciones de Nuestra Señora de Aparecida y Nuestra Señora de Guadalupe, os acompañe en vuestra misión de testigos del amor de Dios” (Benedicto XVI, Mensaje JMJ 2013)

“¡Creemos en el Resucitado, que ha vencido el mal y la muerte! Tengamos la audacia de “salir” para llevar esta alegría y luz a todos los lugares de nuestras vidas! La resurrección de Cristo es nuestra mayor certeza, es el tesoro más precioso! ¿Cómo no compartir con otros este tesoro, esta certeza? No es sólo para nosotros, es para transmitirla, para darla a los demás, compartir con los demás … En nuestro camino de fe es importante saber y sentir que Dios nos ama; no tener miedo al amor: la fe se profesa con la boca y el corazón, con la palabra y el amor …Dejémonos iluminar por la Resurrección de Cristo,  dejémonos transformar por su poder, de modo que también a través de nosotros en el mundo los signos de la muerte dejen paso a los signos de la vida” (Papa Francisco, 3 abril 2013).

 

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