(Papa Francisco) “LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO” No nos dejemos robar

(Tentaciones de los agentes pastorales) Dejarse robar la alegría …
n.80 “Llama la atención que aun quienes aparentemente poseen sólidas convicciones doctrinales y espirituales suelen caer en un estilo de vida que los lleva a aferrarse a seguridades económicas, o a espacios de poder y de gloria humana  … en lugar de dar la vida por los demás en la misión. ¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero!”

n.83 … “Desilusionados con la realidad, con la Iglesia o consigo mismos, viven la constante tentación de apegarse a una tristeza dulzona, sin esperanza…  Llamados a iluminar y a comunicar vida, finalmente se dejan cautivar por cosas que sólo generan oscuridad y cansancio interior, y que apolillan el dinamismo apostólico. Por todo esto me permito insistir: ¡No nos dejemos robar la alegría evangelizadora!”

n.86 … “estamos llamados a ser personas-cántaros para dar de beber a los demás. A veces el cántaro se convierte en una pesada cruz, pero fue precisamente en la cruz donde, traspasado, el Señor se nos entregó como fuente de agua viva. ¡No nos dejemos robar la esperanza!”

n.92 … “el modo de relacionarnos con los demás que realmente nos sana en lugar de enfermarnos es una fraternidad mística, contemplativa, que sabe mirar la grandeza sagrada del prójimo, que sabe descubrir a Dios en cada ser humano…  que sabe abrir el corazón al amor divino para buscar la felicidad de los demás como la busca su Padre bueno… los discípulos del Señor son llamados a vivir como comunidad que sea sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-16).¡No nos dejemos robar la comunidad!”

n.97 … “Esta mundanidad asfixiante se sana tomándole el gusto al aire puro del Espíritu Santo, que nos libera de estar centrados en nosotros mismos, escondidos en una apariencia religiosa vacía de Dios. ¡No nos dejemos robar el Evangelio!”

n.101 “Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor… ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo! … «¡No nos cansemos de hacer el bien!» (Gal 6,9) ¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!”

n.109 “Los desafíos están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada. ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!”

n.288 (María) “Madre del Evangelio viviente, manantial de alegría para los pequeños, ruega por nosotros”.

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