Miércoles semana sexta de Pascua (28 mayo 2014)

De Corazón a corazón: Hech 17,15.22-18,1 (Areópago: Pablo anuncia al “Dios desconocido” revelado por Jesús resucitado); Jn 16,12-15 (“El Espíritu de la verdad os guiará a la verdad plena… recibirá de lo mío y os lo anunciará”)

Contemplación, vivencia, misión: Predicar a Cristo Resucitado tiene sus riesgos. En el Areópago de Atenas, algunos se mofaron de Pablo. Pero sólo Jesús es el Hijo que ha visto al Padre y que nos lo puede dar a conocer. La búsqueda y el deseo de Dios (o de la trascendencia) está en todos los corazones y en todas las culturas; a veces es búsqueda dolorosa y entre nubarrones. Dios viene en busca del hombre; en el misterio de Cristo, muerto y resucitado, se ha desvelado todo el misterio del hombre y de su historia.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Cuando se medita el evangelio con el corazón abierto como María (cfr. Lc 2,19.41), Jesús entra como en su propia casa.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Cristo nos lleva a María. Él nos lleva a ella, porque no quiere que caminemos sin una madre, y el pueblo lee en esa imagen materna todos los misterios del Evangelio” (Evangelii Gaudium n.285)

 

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