Miércoles semana séptima de Pascua (4 junio 2014, Sta Clotilde)

De Corazón a corazón: Hech 20,28-38 (“Os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios… hay más alegría en dar que en recibir”); Jn 17,11-19 (“Como tú me has enviado… yo también los he enviado… por ellos me santifico – me inmolo- a mí mismo”).

Contemplación, vivencia, misión: La vida de los discípulos y apóstoles de Jesús es de donación plena e incondicional como fue la suya. No existe otra "misión" que la misma que él vivió, amasada de donación y gratuidad, guiada por el Espíritu de amor. "Si no está el Espíritu Santo, todo es perdido" (S. Juan de Ávila, Sermón 28).

*En el día a día con la Madre de Jesús: Estos días antes de Pentecostés son días de Cenáculo, en sintonía y oración con María: "En ella, « templo del Espíritu Santo », brilla todo el esplendor de la nueva criatura" (Juan Pablo II, Vita Consecrata, n.28).

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “¿Qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer?” (Evangelii Gaudium, n.264)

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