Sábado semana 13 ª Tiempo Ordinario (5 julio 2014)

De Corazón a corazón: Am 9,11-15 (“Yo reconstruiré el resto de mi Pueblo… los plantaré en su tierra”); Mt 9,14-17 (“Cuando se les arrebate el esposo, entonces ayunarán”)

Contemplación, vivencia, misión: El Señor está siempre dispuesto al perdón. Sus palabras son siempre actuales: “mi Pueblo”, dice con cariño. Es como cuando Jesús decía: “mi Iglesia”, “mis ovejas”, “mis hermanos”, “mi viña”… El sentido de “desposorio” (Alianza, pacto esponsal) cruza toda la historia de salvación. Ningún texto de la Escritura tiene sentido al margen de los latidos del Corazón de Cristo, Esposo y Amigo, que convive y comparte su vida con la nuestra.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El evangelio sigue aconteciendo en nuestra vida. Jesús, como “consorte” (que comparte la misma “suerte”), vive conmigo las circunstancias de mi vida de hoy, porque son su misma vida. María en las bodas de Caná invita escuchar a Cristo para “compartir” esponsalmente la vida con él.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La proclamación litúrgica de la Palabra de Dios … es el diálogo de Dios con su pueblo, en el cual son proclamadas las maravillas de la salvación y propuestas siempre de nuevo las exigencias de la alianza” (Evangelii Gaudium, n.137).

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