Jueves semana 15ª Tempo Ordinario (17 julio 2014)

De Corazón a corazón: Is 26,7-9.12.16-19 (“Con toda mi alma te anhelo”); Mt 11,28-30 (“Venid a mí todos… Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”)

Contemplación, vivencia, misión: Los santos se dejaron sorprender por la invitación de Cristo y se enrolaron en un “itinerario” comprometido de apertura del corazón hacia el Amor. El ser humano se puede definir por su deseo: dime lo que deseas y te diré quién eres. El deseo imborrable que Dios ha sembrado en el corazón es de apertura hacia Él, que es infinita Verdad, Amor y Belleza. Pero hay que disipar nieblas y enredos que nos arruinan. Jesús llama a todos a abrir el corazón en sintonía con el suyo, que acompaña a todos como parte de su misma vida. Para él no hay estropajos, sino personas recuperables.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La “mansedumbre” de Jesús es la de asumir las circunstancias en el contexto de la Providencia del Padre, sin agresividad ni desánimo, transformándolas en donación. La “humildad” de Jesús es la de reconocer las propias limitaciones humanas y poner al servicio de los demás los dones recibidos. Así lo cantó proféticamente María en su “Magníficat”.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Así como la Iglesia es misionera por naturaleza, también brota ineludiblemente de esa naturaleza la caridad efectiva con el prójimo, la compasión que comprende, asiste y promueve” (Evangelii Gaudium, n.179)

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