Sábado semana 15ª Tiempo Ordinario (19 julio 2014)

De Corazón a corazón: Mi 2,1-5 (“Ay de aquellos que meditan iniquidad”); Mt 12,14-21 (“Le siguieron muchos y los curó a todos… En su nombre pondrán las naciones su esperanza”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús será siempre “signo de contradicción” (Lc 2,34) porque es signo de “esperanza” verdadera. Esperar en él es confiar y también tender o abrirse gozosamente a su persona. Seguirle significa entrar en relación íntima con él, para aceptar su mensaje de salvación. Él sana las heridas del corazón y de la sociedad. Pero el precio es el amor. Si las preferencias propias se anteponen a su amor, entonces es prácticamente imposible recibir su luz y su sanación. Las contradicciones personales y comunitarias proceden siempre de un corazón dividido, que antepone su propio proyecto al proyecto de Dios.

* En el día a día con la Madre de Jesús: Jesús nos comunica su modo de mirar las cosas y de afrontar los acontecimientos. Su luz deslumbra porque abre el corazón a un más allá. María y José “se admiraban” (Lc 2,33) y “no entendían” (Lc 2,50), porque adoraban y amaban el misterio de Jesús.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida” (Evangelii Gaudium, n.49)

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