Santa María Magdalena (martes 22 julio 2014)

De Corazón a corazón: Cant 3,1-4 (“He buscado al amor de mi alma, y no lo hallé”) / 2Co 5,14-17 (“El amor de Cristo nos apremia”); Jn 20,1-18: “Junto al sepulcro llorando…  María… Maestro mío”)

Contemplación, vivencia, misión: Es un poco difícil entrar en la terminología del Evangelio y de toda la Escritura, cuando la palabra “amor” hoy se ha desvirtuado, dejándonos el corazón vacío, como una cisterna sin agua. Pero Dios en el Antiguo Testamento y Jesús (Hijo de Dios hecho hombre) en el Evangelio, no hablan más que de enamoramiento, porque todo ha sido creado por amor y nos habla de su amor. La esposa de los Cantares (que representa al pueblo elegido) y la Magdalena junto al sepulcro de Jesús, buscan al Esposo. Quien busca es que ya lo ha encontrado. Sólo buscan así los enamorados. “Mi corazón se fue tras Él” (Bta. M. Inés Teresa Arias).

* En el día a día con la Madre de Jesús: No conviene apagar el rescoldo de “deseos” de verdad y de amor que todavía quedan en el corazón de cada ser humano. Magdalena, ya perdonada, perseveró con María, de pie junto a la Cruz.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La presencia de Dios acompaña las búsquedas sinceras que personas y grupos realizan para encontrar apoyo y sentido a sus vidas. Él vive entre los ciudadanos promoviendo la solidaridad, la fraternidad, el deseo de bien, de verdad, de justicia” (Evangelii Gaudium, n.71). Ver martes semana 16ª en Año Litúrgico (Tiempo Ordinario)

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