Jueves semana 16ª Tiempo Ordinario (24 julio 2014)

De Corazón a corazón: Jer 2,1-3,7-8.12-13 (“Recuerdo tu cariño juvenil… Me dejaron a mí, manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas agrietadas”); Mt 13,10-17 (“¿Por qué les hablas en parábolas?… Se ha embotado el corazón de este pueblo”)

Contemplación, vivencia, misión: El lenguaje del “amor” parece que ha perdido sus raíces de entrega total y para siempre; se prefieren las “cisternas agrietadas”        que ya no contienen el “agua viva” de la donación sincera. Si nos ha creado Dios Amor, nuestro ser se construye con autenticidad, sólo cuando se realiza en la verdad de la donación. Sin referencia a Dios Amor, fuente de toda nuestra existencia, es imposible construir la historia humana. El corazón se embota cuando no entiende ni de gratuidad ni de solidaridad.

* En el día a día con la Madre de Jesús: El corazón de María estaba siempre abierto para dejarse sorprender por el misterio insondable de Dios Amor: le bastaba con admirar, callar y decir que “sí” de modo comprometido, dispuesta a servir con prontitud y alegría.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “El Espíritu, que inspiró los Evangelios y que actúa en el Pueblo de Dios, inspira también cómo hay que escuchar la fe del pueblo y cómo hay que predicar en cada Eucaristía. La prédica cristiana, por tanto, encuentra en el corazón cultural del pueblo una fuente de agua viva para saber lo que tiene que decir y para encontrar el modo como tiene que decirlo” (Evangelii Gaudium, n.139)

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