Sábado semana 16ª Tiempo Ordinario (26 julio 2014, S. Joaquín y Ana)

De Corazón a corazón: Jer 7,1-11 (“Oíd la Palabra del Señor”); Mt 13,24-30 (“Buena semilla… cizaña… Dejad que crezcan juntos hasta la siega”)

Contemplación, vivencia, misión: Se puede decir que el “tiempo” es la paciencia de Dios. Desde los inicios de la creación (y del “big bang”) en todas las cosas hay un mensaje de amor: en una florecilla o en una hoja seca, en un pájaro o en el aire que respiramos y en la luz con la que vemos; pero, sobre todo, en el rostro y en el corazón de cada ser humano. Es una tarea inmensa por hacer: que todo deje entender los latidos del corazón de quien nos ha creado. Pero vemos que la historia acontece entre luces y sombras, maravillas y desastres, vidas entregadas y vidas hechas girones. Toda persona es recuperable, aunque “a la tarde de la vida nos examinarán sobre el amor” (San Juan de la Cruz).

* En el día a día con la Madre de Jesús: El misterio del hombre sólo se descifra en el misterio de Cristo, que es la epifanía personal de Dios Amor, quien ha venido para restaurar (“redimir”) y no para destruir. María nos indica el “camino”: “Haced lo que él os diga” (Jn 2,5).

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: ““La parábola del trigo y la cizaña (cf. Mt 13,24-30) grafica un aspecto importante de la evangelización que consiste en mostrar cómo el enemigo puede ocupar el espacio del Reino y causar daño con la cizaña, pero es vencido por la bondad del trigo que se manifiesta con el tiempo” (Evangelii Gaudium, n.225). Ver S. Joaquín y Ana en Año Litúrgico (Santos)

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