Lunes semana 17ª Tiempo Ordinario (28 julio 2014)

De Corazón a corazón: Jer 13,1-11 (“Ese pueblo mío… Ellos no me oyeron”); Mt 13,31-35 (“El Reino de los cielos… grano de mostaza… levadura”)

Contemplación, vivencia, misión: El evangelio es al revés de nuestro modo de pensar, cuando valoramos las personas, los acontecimientos y las cosas según los baremos del poseer, dominar, disfrutar. Anteponemos nuestras preferencias al proyecto de Dios y entonces se pierde el centro de gravedad,  la verdadera alegría. Jesús, con su “familia” (su Iglesia), se compara a una semillita que tiene una fuerza incalculable y misteriosa. Y el pellizco de levadura que se pone en la masa de harina tiene también estas características de eficacia impensable. No necesitamos hacer daño a nadie para defendernos. Las estadísticas de Dios son las únicas verdaderas. En la sociedad y en la Iglesia, es más quien ama más, usando los dones recibidos para servir.

* En el día a día con la Madre de Jesús: El tiempo purifica todo: sólo quedará el amor con que se han hecho las cosas y se ha vivido la vida. De la familia donde vivió la Virgen cuando niña (con San Joaquín y Santa Ana), sólo sabemos lo más importante: que la educaron para escuchar a Dios y decirle que “sí”.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “El Evangelio es levadura que fermenta toda la masa y ciudad que brilla en lo alto del monte iluminando a todos los pueblos” (Evangelii Gaudium, n.237)

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