Miércoles semana 17ª Tiempo Ordinario (30 julio, S. Pedro Crisólogo)

De Corazón a corazón: Jer 15,10.16-21 (“Era para mí tu Palabra gozo de mi corazón”); Mt 13,44-46 (“El Reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo”)

Contemplación, vivencia, misión: Hay que aprender a jugar al “escondite”. Dios es siempre sorprendente y sólo se deja encontrar por quienes se dejan sorprender por él. Quien encuentra un verdadero tesoro, considera todo lo demás de menor valor. Las noticias que nos dan y los valores o impresiones que nos quieren vender, no corresponden a la realidad. La vida es más hermosa y toda persona humana conserva todavía la potencialidad de buscar y de encontrar la verdad y el bien. Siempre hay muchas cosas buenas y muchos corazones que viven con el gozo de haber encontrado a Dios Amor presente en la vida ordinaria.

* En el día a día con la Madre de Jesús: Las personas y las cosas esconden siempre la posibilidad de rehacerse, gracias a Jesús que, al nacer de María, se hace compañero de camino con todos y con cada uno. En Belén y en brazos de ella, esperó a los pobres y a los de lejanas tierras.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La evangelización requiere la familiaridad con la Palabra de Dios y esto exige … proponer un estudio serio y perseverante de la Biblia, así como promover su lectura orante personal y comunitaria … Acojamos el sublime tesoro de la Palabra revelada” (Evangelii Gaudium, n.175)

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