Jueves semana 17ª Tiempo Ordinario (31 julio, S. Ignacio de Loyola)

De Corazón a corazón: Jer 18,1-10 (“Como barro en manos del alfarero”); Mt 13,47-53 (“Es semejante el Reino de los cielos a una red que se echa al mar”)

Contemplación, vivencia, misión: Las cosas son sencillas cuando se miran con ojos limpios. Todos somos de barro y podemos convertirnos en un jarrito precioso o en un puñado de añicos. Un vaso de barro puede contener un tesoro, pero se puede caer y romperse en mil pedazos (cfr. 2Cor 4,7). Todos los días se resuelven según el amor y la donación con que hemos vivido. La verdadera historia de los pueblos se construye amando; las crisis se originan en especulaciones tramposas.

* En el día a día con la Madre de Jesús: Dios Amor es especialista en “barro” y nos pide dejarnos moldear por él. No quiere hacer nada sin nuestra cooperación libre; espera pacientemente y hace posible nuestro “sí” (como esperó e hizo posible el de María).

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Dios puede actuar en cualquier circunstancia, también en medio de aparentes fracasos, porque «llevamos este tesoro en recipientes de barro» (2 Co 4,7). Esta certeza es lo que se llama «sentido de misterio»” (Evangelii Gaudium, n.279). Ver S. Ignacio en Año Litúrgico ( Santos)

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