Viernes semana 17ª Tiempo Ordinario (1 agosto 2014. S. Alfonso)

De Corazón a corazón: Jer 26,1-9 (a Jeremías “le apresaron”); Mt 13,54-58 (Jesús “el hijo del carpintero… su madre se llama María”)

Contemplación, vivencia, misión: Los verdaderos “profetas”, que dicen la verdad con amor, son pocos y no siempre tienen éxito inmediato. A veces, quedan marginados y descartados. A Jesús le echaron en cara que sus padres no eran de alto copete. Según ellos, era hijo de José, el carpintero, y de María, una mujer entre tantas de Nazaret. Las cosas de Dios no hacen ruido ni están de moda. A Dios le gusta esconderse y ser sorprendente, para que le encuentren los pequeños y humildes.

* En el día a día con la Madre de Jesús: “Nazaret” suena a un “tesoro escondido”. Allí vivió Jesús casi treinta años, con su Madre, la Virgen María, y con San José. La vida cristiana es así: “Toma al niño y a su Madre” (Mt 2,13), “una vida escondida con Cristo en Dios” (Col 3,3).

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La identidad cristiana, que es ese abrazo bautismal que nos dio de pequeños el Padre, nos hace anhelar, como hijos pródigos –y predilectos en María–, el otro abrazo, el del Padre misericordioso que nos espera en la gloria. Hacer que nuestro pueblo se sienta como en medio de estos dos abrazos es la dura pero hermosa tarea del que predica el Evangelio” (Evangelii Gaudium, n.144)

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