Sábado semana 17ª Tiempo Ordinario (2 agosto 2014)

De Corazón a corazón: Jer 26,11-16.24 (Jeremías condenado a muerte. “Mejorad vuestros caminos… oíd la voz del Señor”); Mt 14,1-12 (Martirio de Juan Bautista; Herodes cree que ha resucitado en la persona de Jesús)

Contemplación, vivencia, misión: La historia está siempre un poco revuelta, por causa de nuestras tonteras; pero Dios escribe recto con líneas torcidas: también en la vida de Jeremías y del Bautista. No nos puede pasar nada más que algún susto “pasajero”, a veces doloroso; nos ha tocado la misma suerte que a Jesús. Estamos en el corazón de Dios. Las madejas se enredan, pero por el hilo se saca el ovillo, es decir, saber que Cristo nos acompaña y nos dice: “Ya lo sabe vuestro Padre”, “el Padre os ama”. “La gloria de Dios es la vida del hombre” (San Ireneo).

* En el día a día con la Madre de Jesús: El Señor había dicho: “Hay más alegría en dar que en recibir” (Hech 28,35). María experimentó y cantó esta alegría de dar y de darse gratuitamente, cuando fue a servir a su prima Isabel (cfr. Lc 1,47).

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La filiación que el Padre regala gratuitamente y la iniciativa del don de su gracia (cf. Ef 2,8-9; 1Cor 4,7) son la condición de posibilidad de esta santificación constante que agrada a Dios y le da gloria. Se trata de dejarse transformar en Cristo por una progresiva vida «según el Espíritu» (Rm 8,5)” (Evangelii Gaudium, n.162)

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