Domingo 18º Tiempo Ordinario (3 agosto 2014)

De Corazón a corazón: Is 55,1-3 (“Todos los sedientos, venid a por agua…  Voy a sellar con vosotros una Alianza eterna”); Rom 8,35-39 (“¿Quién nos separará del amor de Cristo?”); Mt 14,13-21 (“Vio a mucha gente, sintió compasión y curó a sus enfermos… Dadles vosotros de comer”)

Contemplación, vivencia, misión: No se entendería nada de la Escritura sin la perspectiva de Dios Amor que habla de corazón a corazón. Quien vive la “ciencia del amor”, entiende que la “Alianza” es un pacto de amor eterno y universal, que Cristo ha sellado con su sangre. Con él, ya es posible afrontar las situaciones humanas dentro de un proyecto de amor. No entendemos, pero sabemos que nos acompaña y nos quiere hacer complemento de su amor compasivo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El ángel le recordó a María las promesas mesiánicas de un pacto de amor eterno. Ella dijo que “sí” en nombre nuestro, y ahora nos acompaña para hacer de la vida un “sí”.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “El predicador tiene la hermosísima y difícil misión de aunar los corazones que se aman, el del Señor y los de su pueblo. El diálogo entre Dios y su pueblo afianza más la alianza entre ambos y estrecha el vínculo de la caridad” (Evangelii Gaudium, n.143)

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