TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR (6 agosto 2014)

De Corazón a corazón: Dan 7,9-10.13-14 (“Su vestidura blanca como la nieve… como un hijo de hombre”) /  2Pe 1,16-19 (“Escuchamos esta voz estando con él en el monte santo”); (Año A🙂 Mt 17,1-9 (“Se transfiguró delante de ellos”)

Contemplación, vivencia, misión: Parece que esta “transfiguración” tenía que haber ocurrido durante toda su vida, desde Belén y Nazaret, hasta el Calvario. Pero la “Transfiguración” fue sólo en el monte Tabor (y de otro modo en su bautismo), como anunciando el misterio pascual de su muerte y resurrección. La realidad externa de las cosas y de las personas, tal como las vemos, deja entrever, gracias a Jesús, un misterio de amor, que sólo descubriremos escuchando la Palabra de Dios en el corazón: “Éste es mi Hijo amado”, Jesús “ayer, hoy y siempre” (Apo 13,8).

*En el día a día con la Madre de Jesús: “Escuchar” no es lo mismo que “oír”. Hay que aprender a admirar, acoger, comprender, acompañar, “meditar en el corazón” como María, para “escuchar”: “Soy yo”, “a mí me lo hicisteis”.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: ““Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia no sólo con palabras sino sobre todo con una vida que se ha transfigurado en la presencia de Dios” (Evangelii Gaudium, n.259)

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