Miércoles semana 19ª Tiempo Ordinario (13 agosto 2014)

De Corazón a corazón: Ez 9,1-7; 10,18-22 (“Al que lleve la cruz en la frente, no le toquéis”); Mt 18,15-20 (“Donde están dos o más reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio”)

Contemplación, vivencia, misión: Sólo las obras que están tocadas por la “cruz” son fecundas. La cruz significa una vida donada por amor, sin buscarse a sí mismo. Vivir juntos como hermanos, formando una familia donde Cristo está presente, supone ser gotita de aceite (que sólo se nota cuando falta) y estar atentos a lo que necesitan los demás. Esto se aprende mirándose en el espejo de Cristo crucificado. Los problemas propios se solucionan sirviendo a los demás.

* En el día a día con la Madre de Jesús: La “cruz” no se lleva delante del Señor, sino detrás, siguiendo sus pisadas y juntamente con él, sintiendo que sus manos hacen más ligera nuestra carga. El encuentro con María (cfr. Jn 19,25) da a la cruz el sentido de amor materno y fecundo.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “El inmediatismo ansioso de estos tiempos hace que los agentes pastorales no toleren fácilmente lo que signifique alguna contradicción, un aparente fracaso, una crítica, una cruz” (Evangelii Gaudium, n.82) … “aprender a sufrir en un abrazo con Jesús crucificado cuando recibimos agresiones injustas o ingratitudes, sin cansarnos jamás de optar por la fraternidad” (Evangelii Gaudium, n.91)

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