ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN (15 agosto 2014)

De Corazón a corazón: Vigilia: 1Cron 15,3-16,2 (Traslado del arca de la Alianza); 1Cor 15,54-57(“La muerte ha sido destruida por la victoria… por medio de nuestro Señor Jesucristo”); Lc 11,27-28 (“Dichoso el vientre que te llevó”) / Día: Ap 11,19-12,10 (“Una gran señal… Una mujer vestida de sol”); 1Co 15,20-27 (“Cristo resucitado… primicias… todos revivirán en Cristo”); Lc 1,39-56 “Bendita entre las mujeres… feliz la que ha creído”)

Contemplación, vivencia, misión: María Asunta es la prenda que Cristo nos da sobre nuestra futura resurrección. A ella ya la ha glorificado en cuerpo y alma, como “primicias” de todos los que viven en Cristo. Ella es el “icono” o figura de lo que debe ser la Iglesia, plenamente glorificada en Cristo, “mujer vestida de sol”. Quien cree en Cristo resucitado no tiene dificultad en admitir este regalo a su Madre y nuestra.

* En el día a día con la Madre de Jesús: Celebramos el triunfo de Cristo resucitado sobre el pecado y la muerte: María es Inmaculada y Asunta. Lo que ella ha recibido es porque Dios nos ama; es también para nosotros.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Es el Resucitado quien nos dice, con una potencia que nos llena de inmensa confianza y de firmísima esperanza: «Yo hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5). Con María avanzamos confiados hacia esta promesa” (Evangelii Gaudium, n.288)

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