Lunes semana 20ª Tiempo Ordinario (18 agosto 2014)

De Corazón a corazón: Ez 24,15-24 (“No te lamentarás… Sabréis que yo soy el Señor”); Mt 19,16-22 (“Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, ven y sígueme”)

Contemplación, vivencia, misión: Dios nos comunica sus dones como prenda de un don mayor: se nos quiere dar Él mismo. La Providencia es desconcertante sin esta perspectiva. Las flores se marchitan, los dones pasan, pero el amor que Dios puso en ellos no pasa. Por esto no nos pide cosas, sino a nosotros mismos, vida por vida, sin quejas ni añoranzas. El desprendimiento de las cosas significa la propiedad y el uso de las mismas en la perspectiva de amar a Dios y a los hermanos.

* En el día a día con la Madre de Jesús: Toda vocación cristiana es de entrega sin descuento, porque tiene inicio en un encuentro personal con Cristo, que se hace relación, amistad y seguimiento. Algunos son llamados a compartir su mismo estilo de vida radical, que él vivió y con él también su Madre y nuestra.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Todos somos llamados a ofrecer a los demás el testimonio explícito del amor salvífico del Señor, que más allá de nuestras imperfecciones nos ofrece su cercanía, su Palabra, su fuerza, y le da un sentido a nuestra vida. Tu corazón sabe que no es lo mismo la vida sin Él … la misión es un estímulo constante para no quedarse en la mediocridad y para seguir creciendo” (Evangelii Gaudium, n.121)

Los comentarios están cerrados.