Domingo 21º Tiempo Ordinario (24 agosto 2014, S. Bartolomé)

De Corazón a corazón: Is 22,19-23 (“Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro”); Rom 11,33-36 (“¡Oh abismo de la sabiduría de Dios!”); Mt 16,13-20 (“¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?… Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”)

Contemplación, vivencia, misión: Conocer a Jesús amándole es la fuente de la sabiduría y de la felicidad. Sólo Él da sentido a la vida, porque ya toda circunstancia de nuestro quehacer se puede convertir en donación que Él asume y eterniza. Pedro proclamó a Jesús “Hijo de Dios”. El Papa, sucesor de Pedro, “preside la caridad” universal y la facilita abriendo el camino hacia Cristo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: “Ella, al anuncio del Ángel, acogió con fe la Palabra de Dios; con fe consintió que la obra de Dios se cumpliera en ella. Pronunciando su “fiat”, su “sí”, recibió el don de una caridad inmensa, que la impulsó a entregarse enteramente a Dios” (Benedicto XVI, Mensaje JMJ 2011)

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “La verdadera fe en el Hijo de Dios hecho carne es inseparable del don de sí, de la pertenencia a la comunidad, del servicio, de la reconciliación con la carne de los otros. El Hijo de Dios, en su encarnación, nos invitó a la revolución de la ternura” (Evangelii Gaudium, n.88). Ver S. Bartolomé Apóstol, en Año Litúrgico

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