Miércoles semana 21ª Tiempo Ordinario (27 agosto, Sta. Mónica)

De Corazón a corazón: 2Tes 3,6-10.16-18 (“De día y de noche trabajamos para no ser una carga… El Señor de la paz os conceda la paz”); Mt 23,27-32 (no ser “sepulcros blanqueados”)

Contemplación, vivencia, misión: La autenticidad y coherencia de la vida de los santos es así: humildad, confianza, entrega, en el campo de caridad que la Providencia divina les ha preparado. Tienen la paz en su corazón unificado y, por esto mismo, son “sembradores de la paz”. El apóstol que trabaja para anunciar el Evangelio, prolonga la misma misión de Cristo. A veces nos perdemos en líos y esquemas artificiales y caducos, que no suenan a amor sino sólo a oropel y caducidad.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La autenticidad de la fe de María aparece en aceptar con gozo el “misterio” de Jesús, dejándose sorprender por él.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Un signo claro de la autenticidad de un carisma es su eclesialidad, su capacidad para integrarse armónicamente en la vida del santo Pueblo fiel de Dios para el bien de todos. Una verdadera novedad suscitada por el Espíritu no necesita arrojar sombras sobre otras espiritualidades y dones para afirmarse a sí misma” (Evangelii Gaudium, n.130)

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