Domingo 22º Tiempo Ordinario (31 agosto 2014)

De Corazón a corazón: Jer 20,7-9 (¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir!”); Rom 12,1-2 (“Ofrecerse como una víctima viva”); Mt 16,21-27 (”El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”)

Contemplación, vivencia, misión: Toda la vida de Jesús es anuncio y realización de su “misterio pascual”, de muerte en la cruz y de resurrección. Si el corazón no vive en sintonía con él, el camino se hace infranqueable. Su presencia y su amor indican un itinerario de bodas (“Alianza”). Sólo el amor entiende de renuncias.

*En el día a día con la Madre de Jesús: A María le anunciaron la “espada” de compartir la misma suerte de Cristo (cfr. Lc 2,35), a quien ella acababa de “ofrecer” en el templo. Su ternura materna asiste al discípulo amado para permanecer de pie junto a la cruz y hacer de la vida una oblación.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Todo ser humano es objeto de la ternura infinita del Señor, y Él mismo habita en su vida. Jesucristo dio su preciosa sangre en la cruz por esa persona … Por ello, si logro ayudar a una sola persona a vivir mejor, eso ya justifica la entrega de mi vida” (Evangelii Gaudium, n.274)

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