Miércoles semana 25ª Tiempo Ordinario (24 septiembre, Virgen de la Merced)

De Corazón a corazón: Prov 30,5-9 (“Las palabras de Dios son acrisoladas”); Lc 9,1-6 (“Recorrían los pueblos anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes”)

Contemplación, vivencia, misión: Cuando Dios habla (especialmente por la Escritura, pero también por la creación y la historia) deja entrever que no sólo comunica palabras o ideas, sino que es Él mismo, “alguien”, que habla de corazón a corazón. La “verdad” y el “bien” se identifican con él. El mensaje evangélico que nos ha dejado Jesús sigue vivo por medio de sus discípulos y apóstoles. El mundo creado ya puede caminar en la historia, porque ha tenido origen en el corazón de Dios, cuyos latidos han dejado huella imborrable y eficaz.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Sólo Cristo unifica, pacifica y sana el corazón, la familia y la sociedad. Pero ha querido necesitar de mensajeros que hablen con el testimonio de una vida transformada en su mismo amor. Para sembrar la paz en la casa de Santa Isabel, quiso servirse de la visita de su Madre.

*Alegría del Evangelio, renovación misionera: “Si uno quiere adaptarse al lenguaje de los demás para poder llegar a ellos con la Palabra, tiene que escuchar mucho, necesita compartir la vida de la gente y prestarle una gustosa atención” (Evangelii Gaudium, n.158)

Los comentarios están cerrados.