Miércoles semana 27ª Tiempo Ordinario (8 octubre 2014)

De Corazón a corazón: Gal 2,1-2.7-14 (Pablo “apóstol de los pueblos”); Lc 11,1-4 (“Cuando oréis, decid: Padre”)

Contemplación, vivencia, misión: Ya no hay fronteras en el corazón cuando se vive en sintonía con Cristo. Los dones, recibidos para compartir, son una vocación y una misión que da sentido gozoso a la vida. El panorama se abre al infinito cuando se puede decir “Padre” a Dios, en unión con todos los hermanos. Las vocaciones son distintas, como partes integrantes de un mismo mosaico maravilloso por su policromía, armonía y variedad. Sólo Jesús hace posible esta maravilla.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Puede haber roces y tensiones, pero todo se suaviza y restaña amando a los demás con el mismo amor con que el Señor nos ha amado. Cuando faltó el vino en Caná, ella evitó el bochorno de los esposos (y tal vez de los discípulos…).

*NUEVA EVANGELIZACIÓN, fidelidad al Espíritu: La “alegría” de un corazón unificado es la señal de esta fidelidad. “La alegría del Evangelio …. la vive Jesús, que se estremece de gozo en el Espíritu Santo y alaba al Padre porque su revelación alcanza a los pobres y pequeñitos (cf. Lc 10,21)” (Evangelii Gaudium, n.21)

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