ROSARIO, Enseñanzas de los Papas

“Compendio de todo el evangelio” (Pablo VI, Marialis Cultus 42, citando a Pío XII) y “salterio de la Virgen” (MC 48). “Salterio de la Bienaventurada Virgen María” y de “modo profundísimo de oración” (San Pío V, Bula Consueverunt). Tiene una “aptitud para desarrollar una oración contemplativa” y una “connatural eficacia para promover la vida cristiana y el empeño apostólico” (MC 42).

JUAN PABLO : “Una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad” (Rosarium Virginis Mariae: RVM 1). “Concentra en sí la profundidad de todo el mensaje evangélico, del cual es como un compendio. En él resuena la oración de María, su perenne Magnificat” (RVM 1). “Con él, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor” (ibid). “Pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo… y nos ponen en comunión vital con Jesús a través –podríamos decir– del Corazón de su Madre… De este modo la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana” (RVM 2).

– “El Rosario, comprendido en su pleno significado, conduce al corazón mismo del vida cristiana y ofrece una oportunidad ordinaria y fecunda espiritual y pedagógica, para la contemplación personal, la formación del Pueblo de Dios y la nueva evangelización … Recitar el Rosario, en efecto, es en realidad contemplar con María el rostro de Cristo” (RVM 3). “El Rosario forma parte de la mejor y más reconocida tradición de la contemplación cristiana … La práctica del Rosario es por ser un medio sumamente válido para favorecer en los fieles la exigencia de contemplación del misterio cristiano… como verdadera y propia pedagogía de la santidad” (RVM 5). “Numerosos signos muestran cómo la Santísima Virgen ejerce también hoy, precisamente a través de esta oración, aquella solicitud materna para con todos los hijos de la Iglesia que el Redentor, poco antes de morir, le confió en la persona del discípulo predilecto: «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!» (Jn 19, 26)” (RVM 7)

– “María propone continuamente a los creyentes los ‘misterios’ de su Hijo, con el deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza salvadora. Cuando recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonía con el recuerdo y con la mirada de María” (RVM 11). “El Rosario, precisamente a partir de la experiencia de María, es una oración marcadamente contemplativa.. Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo… que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza” (RVM 12). – “Recorrer con María las escenas del Rosario es como ir a la ‘escuela’ de María para leer a Cristo, para penetrar sus secretos, para entender su mensaje” (RVM 14) “El Rosario conserva toda su fuerza y sigue siendo un recurso importante en el bagaje pastoral de todo buen evangelizador” (RVM 17)

“El Rosario promueve este ideal, ofreciendo el ‘secreto’ para abrirse más fácilmente a un conocimiento profundo y comprometido de Cristo. Podríamos llamarlo el camino de María… nos sentimos impulsados a buscar siempre de nuevo en María, entre sus brazos y en su corazón, el «fruto bendito de su vientre» (cf. Lc 1, 42)” (RVM 24). “El simple rezo del Rosario marca el ritmo de la vida humana… se puede decir que cada misterio del Rosario, bien meditado, ilumina el misterio del hombre” (RVM 25). “Para comprender el Rosario, hace falta entrar en la dinámica psicológica que es propia del amor… «No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (Ga 2, 20). El Rosario nos ayuda a crecer en esta configuración hasta la meta de la santidad” (RVM 26). “El Rosario es realmente un itinerario espiritual en el que María se hace madre, maestra, guía, y sostiene al fiel con su poderosa intercesión. Es como coronar un camino interior, que ha llevado al fiel al contacto vivo con el misterio de Cristo y de su Madre Santísima” (RVM 37). – “Lo verdaderamente importante es que el Rosario se comprenda y se experimente cada vez más como un itinerario contemplativo” (RVM 38).

BENEDICTO XVI: “La meditación diaria de los misterios de Cristo en unión con María, la Virgen orante, nos fortalezca a todos en la fe, en la esperanza y en la caridad” (Angelus, 3 octubre 2010). “Redescubrir el valor de la oración del Rosario como camino para un encuentro personal con Cristo … Octubre es el mes del Santo Rosario, que nos invita a valorar esta oración tan querida en la tradición del pueblo cristiano. Os invito, queridos jóvenes, a hacer del Rosario vuestra oración cotidiana. Os animo, queridos enfermos, a crecer gracias al rezo del Rosario, con abandono confiado en las manos de Dios. Os exhorto, queridos esposos noveles, a hacer del Rosario una constante contemplación de los misterios de Cristo” (6 octubre 2010).

PAPA FRANCISCO: “El Rosario es una escuela de oración … una escuela de fe” (Papa Francisco).“Pienso en la fe firme de esas madres al pie del lecho del hijo enfermo que se aferran a un rosario … para pedir ayuda a María, o en esas miradas de amor entrañable al Cristo crucificado” (Evangelii Gaudium, n.125).

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