Martes semana 29ª Tiempo Ordinario (21 octubre 2014)

De corazón a corazón: Ef 2,12-22 (“Cristo es nuestra paz… por Él… al Padre en un mismo Espíritu”); Lc 12,35-38 (“Tened las lámparas encendidas”)

Contemplación, vivencia, misión: Cristo unifica el corazón haciéndolo reflejo de Dios Amor. Así nos hace entrar en la intimidad divina y entonces comprendemos mejor la dignidad de todos nuestros hermanos: “por Él, al Padre, en un mismo Espíritu”. Por medio de nuestro corazón unificado, quiere construir la paz en nuestro entorno y en toda la familia humana. Con esta luz se puede caminar todo los días para percibir la sorpresa de Dios que nos ama en Cristo su Hijo y que nos comunica su misma vida.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El evangelio meditado en el corazón, como y con María, “ilumina el misterio del hombre” (cfr. GS 22). "Gran provecho y aliento nos da la memoria… de la sacratísima Virgen" (Sta. Teresa, Moradas, VI, 6)

*NUEVA EVANGELIZACIÓN, fidelidad al Espíritu: “Confesar que el Espíritu Santo actúa en todos, implica reconocer que Él procura penetrar toda situación humana y todos los vínculos sociales” (Evangelii Gaudium, n.178)

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