VIDA CONSAGRADA: “TESTAMENTO” ESPIRITUAL DE S. JUAN PABLO II

 (Profesión):

“Con la profesión de los consejos evangélicos los rasgos característicos de Jesús – virgen, pobre y obediente – tienen una típica y permanente «visibilidad» en medio del mundo”… (Vita consecrata, n.1). “Es memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jesús como Verbo encarnado ante el Padre y ante los hermanos” (VC 22)

“La vida consagrada está en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para su misión” (VC 3)

(Contemplación):

“Silencio cargado de presencia adorada” (VC 38)

“Haciendo de la vocación una historia de amistad con el Señor” (VC 64)

(Misión)

“Entre los posibles ámbitos de la caridad… es el anuncio apasionado de Jesucristo a quienes aún no le conocen, a quienes lo han olvidado y, de manera preferencial, a los pobres” (VC 75)

(Formación):

“Itinerario de progresiva asimilación de los sentimientos de Cristo hacia el Padre” (VC 65). “El amor apasionado por Jesucristo” (VC 109)

(Vida fraterna, comunión eclesial):

“La comunión fraterna, antes de ser instrumento para una determinada misión, es espacio teologal en el que se puede experimentar la presencia mística del Señor resucitado (cfr. Mt 18,20) (VC 42)

– “La vida comunitaria, ya desde la primera formación, debe mostrar la dimensión intrínsecamente misionera de la consagración” (VC 67)

– “Su amor esponsal a Cristo se convierte, de modo casi orgánico, en amor a la Iglesia, Cuerpo, Pueblo de Dios, Esposa y Madre” (Redemptionis Donum 15).

(María):

“El ejemplo de María de Nazaret” (VC 18)

– “La presencia de María tiene una importancia fundamental tanto para la vida espiritual de cada alma consagrada, como para la consistencia, la unidad y el progreso de toda la comunidad… La persona consagrada encuentra en la Virgen una Madre por título muy especial… una especial ternura materna. La Virgen le comunica aquel amor que permite ofrecer cada día la vida por Cristo, cooperando con El a la salvación del mundo. Por eso, la relación filial con María es el camino privilegiado para la fidelidad a la vocación recibida… avanzar en ella y vivir en plenitud” (VC 28)

– “La persona consagrada, siguiendo las huellas de María, nueva Eva, manifiesta su fecundidad espiritual acogiendo la Palabra, para colaborar en la formación de la nueva humanidad, con su dedicación incondicional y su testimonio… Así la Iglesia manifiesta plenamente su maternidad” (VC 34).

– “Según el modelo de la consagración de la Madre de Dios” (RD 17)

(Eucaristía)

“Vosotros, consagrados y consagradas, llamados por vuestra propia consagración a una contemplación más prolongada, recordad que Jesús en el Sagrario espera teneros a su lado para rociar vuestros corazones con esa íntima experiencia de su amistad, la única que puede dar sentido y plenitud a vuestra vida” (Mane nobiscum Doimine 30)

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