Domingo segundo de Adviento (7 diciembre 2014, S.Ambrosio)

De Corazón a corazón: Is 40,1-5. 9-11 ("Consolad a mi pueblo… abrid camino al Señor… viene como pastor que recoge en brazos los corderitos"); 2Pe 3,8-14 ("No se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa"); Mc 1,1-8 ("Preparad el camino del Señor")

Contemplación, vivencia, misión: La vida nueva en el Espíritu Santo, comunicada por Jesús, es participación en su misma vida divina (cfr. Jn 6,57; 1Jn 4,9). Juan el Bautista ya fue santificado, con la efusión del Espíritu Santo, desde el seno de su madre Isabel (cfr. Lc 1,15.44). La gestación de María, por obra del Espíritu Santo, tiene repercusión instrumental también en nosotros. Ahora María continúa gestando al Jesús místico en nosotros. “Viene el Señor” (Is 40,10) y hay que “preparar el camino” (Mt 1,2).

*En el día a día hacia la Navidad con la Madre de Jesús:“Alegre de cumplir su deseo, delicada en su deber, diligente en su alegría, se apresuró hacia la montaña. ¿Adónde, sino hacia las cimas, debía tender con prisa la que ya estaba llena de Dios?” (S.Ambrosio, Expositio Evangelii secundum Lucam, II, 19: CCL 14, p. 39)

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “El Espíritu Santo … ha suscitado en nuestro tiempo nuevas formas de vida consagrada, como queriendo corresponder, según un providencial designio, a las nuevas necesidades que la Iglesia encuentra hoy al realizar su misión en el mundo” (Vita Consecrata, n.10)

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