Martes semana tercera Adviento (16 diciembre 2014)

De Corazón a corazón: Sof 3,1-2.9-13 (“Yo dejaré en medio de ti un pueblo humilde que esperará en el nombre del Señor”); Mt 21,28-32 (“Los publicanos y las rameras os pasarán delante en el Reino de los cielos”)

Contemplación, vivencia, misión: Jesús comparó a su “familia” espiritual (su “Iglesia”) con una pequeña semilla y con un puñado de levadura. No tenemos más privilegio que el de servir amando como él. Quien ha experimentado su “misericordia”, no quiere otro premio que el de participar de su mismo amor. A Belén fueron invitados los pastores (gente marginada) y los magos venidos de Oriente (gente “sin papeles”). Jesús viene para todos, sin excluir a nadie.

*En el día a día con la Madre de Jesús: "Parezcámonos… en algo a la gran humildad de la Virgen Santísima… que por mucho que nos parezca nos humillamos, quedamos bien cortas para ser hijas de tal Madre" (Sta Teresa de Jesús, Camino, 13,3)

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: El Espíritu Santo nos moldea en la unidad de Dios Amor: “Dios será en nosotros el único Padre de todos por medio de su Hijo, con lo que reducirá a una unidad mutua y consigo a cuantos participan del Espíritu” (S. Cirilo de Alejandría, Com. Evangelio de San Juan, lib.11)

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