Lunes semana cuarto Adviento (22 diciembre 2014)

De Corazón a corazón: 1Sam 1,24-28 (Ana: "Mi corazón exulta en el Señor"); Lc 1,46-56 (María: "Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador… ha mirado la nada de su sierva… ha hecho en mí cosas grandes")

Contemplación, vivencia, misión: Jesús trae la verdadera alegría: la de saberse amado en la propia realidad pobre y limitada. En Navidad necesitamos hacernos eco del himno (el "Magníficat") de la Madre de Jesús: "Que en todos resida el alma de María para glorificar al Señor" (S. Ambrosio). La alegría de Navidad nace en el corazón cuando uno se dedica a servir y hacer felices a los demás.

*Hacia la Navidad, con la Madre de Jesús: Hay que "aparejar" el corazón "para el Niño que ha de nacer, sin tener cosa propia, en las almas que lo quieren recibir. Extranjero viene y en mucha pobreza" (S. Juan de Ávila, Carta 115). El “Magníficat” es un manojo de sentimientos de María, arrullando al Niño en su seno y queriendo ponerlo en nuestras manos.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “Dejándose guiar por el Espíritu en un incesante camino de purificación, llegan a ser, día tras día, personas cristiformes, prolongación en la historia de una especial presencia del Señor resucitado” (VC 19)

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