Domingo segundo después de Navidad (4 enero 2015)

De Corazón a corazón: Sir 24,1-4.12-16 (“La sabiduría se alaba en medio de los suyos”); Ef 1,3-6.15-18 (“Nos ha elegido en Cristo… a ser sus hijos”); Jn 1,1-18 (“A todos los que lo reciben les da el ser hijos de Dios”).

Contemplación, vivencia, misión: Todo ser humano es hijo de Dios y amado por Él. Pero la elección divina va más allá: nos ofrece una nueva filiación, por la que participamos en la misma naturaleza de Dios (cfr. 2Pe 1,4) y en la misma filiación divina de Jesús (cfr. Efes 1,5). Es el regalo inaudito e inimaginable que trae Jesús a los que creen en él.

*En el día a día, con la Madre de Jesús: "¡Señor, tú solo mi bien y mi descanso; fálteme todo y no me faltes tú; piérdase todo y no tú! Aunque me quieras quitar todo cuanto me quieres dar, dándome a ti no se me da que me falte todo" (S. Juan de Ávila, Sermón 2).

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “Bajo la acción del Espíritu Santo reviven, en cierto modo, la experiencia del profeta Jeremías: «Me has seducido, Señor, y me dejé seducir» (Jer 20,7)” (Vita Consecrata, n.19). Donde en este domingo se celebre la Epifanía, ver Año Litúrgico.

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