Epifanía del Señor (6 enero 2015)

De Corazón a corazón: Is 60,1-6 ("Arriba, resplandece, que ha llegado tu luz… caminarán las naciones a tu luz"); Ef 3,2-3.5-6 ("El misterio ha sido ahora revelado… que los gentiles sois coherederos"); Mt 2,1-12 ("Hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle")

Contemplación, vivencia, misión: Es verdad que no sabemos con certeza el número de los “magos” o “sabios” venidos de Oriente para adorar al Mesías recién nacido. Pero sabemos lo principal: se dejaron sorprender por las inspiraciones que Dios infunde en el corazón, siguieron la “estrella”, encontraron a Jesús, ofrecieron sus dones como expresión de su propia donación y “se volvieron por otro camino”. Quien ha encontrado a Cristo, cambia la propia vida y ser hace destello de su amor.

*En el día a día, con la Madre de Jesús: (Ahora como en Belén) “Es precisamente la Madre quien le muestra a Jesús, su Hijo, quien se lo presenta; en cierto modo se lo hace ver, tocar, tomar en sus brazos. María le enseña a contemplarlo con los ojos del corazón y a vivir de él” (Benedicto XVI, Colonia, 19.8.05).

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “El Espíritu mismo, lejos de separar de la historia de los hombres las personas que el Padre ha llamado, las pone al servicio de los hermanos según las modalidades propias de su estado de vida” (VC 19). Donde ya se había celebrado la Epifanía: 1Jn 4,7-10; Mc 6,34-44.

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