Viernes después de Epifanía (9 enero 2015)

De Corazón a corazón: 1Jn 4,11-18 (“Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros… el Padre envió a su Hijo, como Salvador del mundo… nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él. Dios es amor”); Mc 6,45-52 (“¡Animo!, que soy yo, no temáis”)

Contemplación, vivencia, misión: Continuamente descubrimos la novedad del amor, personificado en Cristo, el Hijo de Dios hecho nuestro hermano, encarnación de Dios Amor. Cristo es siempre fiel al amor y no deja a nadie solo. Todo es gracia, expresión y mensaje de Dios Amor. El miedo a las cosas y a los acontecimientos humanos pierde su consistencia, cuando se descubre esta presencia amorosa de un Dios que lo llena todo. Jesús nos salva de nuestros miedos e inseguridades. La fe y la esperanza abren los oídos del corazón a la voz entrañable de quien continúa diciendo: “Soy yo”. En él se apoya y centra toda la historia.

*En el día a día con la Madre de Jesús: “Su fe (de María) vive la alegría de la Anunciación, pero también pasa a través de la oscuridad de la crucifixión del Hijo, a fin de llegar hasta la luz de la Resurrección” (Benedicto XVI, 19.12.12)

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: Es el “amor «derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo» (Rom 5, 5), que anima a una respuesta de amor total hacia Dios y hacia los hermanos”  (VC 21). Donde ya se había celebrado la Epifanía el domingo:1Jn 5,5-13; Lc 5,12-16.

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