Sábado después de Epifanía (10 enero 2015)

De Corazón a corazón: 1Jn 4,19-5,4 (“Él nos amó primero… quien ama a Dios, ame también a su hermano”); Lc 4,14-22 (“Vino a Nazaret, donde se había criado… El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva”)

Contemplación, vivencia, misión: Así es la gran sorpresa de todos los días: Dios nos ama porque él es bueno. La iniciativa del amor la tiene él. Amor pide amor. Jesús nos ama asumiendo nuestra historia desde su Belén y su Nazaret, para recuperar el valor divino y extraordinario de la vida ordinaria. Pero esta lógica de Dios no siempre es aceptada y vivida gozosamente. Quien cree en Cristo verdadero Dios, verdadero hombre y único Salvador, comprende y vive el misterio de la dignidad de todo ser humano, y aprende a amar con gratuidad.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Aquella escena de Nazaret, cuando Jesús se presentó para evangelizar a los pobres, ha quedado gravada en el Corazón de María para ayudaros en nuestro proceso de fe contemplativa y misionera.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “La entrega a Dios con corazón indiviso (cfr. 1Cor 7,32‑34), es el reflejo del amor infinito que une a las tres Personas divinas en la profundidad misteriosa de la vida trinitaria; amor testimoniado por el Verbo encarnado hasta la entrega de su vida” (Vita Consecrata, n.21). Donde la Epifanía se ha clebrado el domingo: 1Jn 5,14-21; Jn 3,22-30.

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