BAUTISMO DEL SEÑOR (Domingo 11 enero 2015, año B)

De Corazón a corazón: Is 55,1-11 (“Sedientos… venid al agua… venid a mí y viviréis”); 1Jn 5,1-9 (“El que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios”); Mc 1,7-11 (“Él os bautizará con Espíritu Santo”):

Contemplación, vivencia, misión: Toda la vida de Jesús es un actitud permanente de “humillarse” para hacernos partícipes de su misma vida y filiación divina. El Espíritu Santo posa sobre él , para posar también sobre nosotros y capacitarnos para decir, transformados en Cristo: “Padre”. El amor del Padre hacia el Hijo se prolonga en nosotros (cfr. Jn 17,23). El misterio de Jesús se hace epifanía y comunicación por el “bautismo” de una vida unificada con la suya. Es un desposorio donde él se da del todo y espera un amor de retorno: todo lo suyo es nuestro y todo lo nuestro es suyo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El mismo Espíritu que se posó sobre Jesús en su bautismo, es que había venido al seno de María para concebir a Jesús y a nosotros en él.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: Nuestro bautismo consiste en “nacer de nuevo por el agua y el Espíritu” (Jn 3,5). No hay santificación ni evangelización sin esta nueva vida en el Espíritu Santo.

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