Martes semana primera Tiempo Ordinario (13 enero 2015)

De Corazón a corazón: Heb 2,5-12 (“A Jesús, le vemos coronado de gloria y honor por haber padecido la muerte para bien de todos… no se avergüenza de llamarles hermanos”); Mc 1,21-28 (“Les enseñaba como quien tiene autoridad”)

Contemplación, vivencia, misión: En toda la historia de la humanidad no hay otra figura igual: Jesús comparte nuestra propia existencia como quien recoge del suelo un estropajo y lo lava cariñosamente. Su amor de donación total le lleva a asumir todo lo nuestro para hacernos partícipes de todo lo que es él. Por esto puede hablar “con autoridad”, con la libertad de la verdadera donación, que disipa las tinieblas del egoísmo.

*En el día a día con la Madre de Jesús: El evangelio acontece cuando se lee dejándose sorprender por Dios. Estamos todos en el Corazón de Cristo, con su Madre: “mi madre”, “mis hermanos”, “mi Iglesia”, “mis ovejas”.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: Somos miembros de un familia de “consagrados” (bautismo, vida consagrada, sacramento del Orden). “A la luz de la consagración de Jesús, es posible descubrir en la iniciativa del Padre, fuente de toda santidad, el principio originario de la vida consagrada. En efecto, Jesús mismo es aquel que Dios «ungió con el Espíritu Santo y con poder» (Hch 10, 38), «aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo» (Jn 10, 36)” (VC 22).

Los comentarios están cerrados.