Miércoles semana primera Tiempo Ordinario (14 enero 2015)

De Corazón a corazón: Heb 2,14-18 (“Tuvo que asemejarse en todo a sus hermanos, para ser misericordioso y Sumo Sacerdote”); Mc 1,29-39 (“Curó a muchos… Fue a un lugar solitario y se puso a hacer oración… Todos te buscan… Vayamos a otra parte”)

Contemplación, vivencia, misión: A nosotros nos parece una dinámica extraña la de Jesús; pero es su lógica de verdadero amor. Como hermano y mediador (“Sacerdote”), comparte nuestra vida sanándola, se adentra en el diálogo de donación al Padre, todos se sienten atraídos hacia él, describe un horizonte universalista sin fronteras. Es la lógica de quien sabe que todos estamos en el corazón de Dios. Sólo con él, se aprende a superar los propios esquemas, para gastar la vida por el bien de los demás.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La Virgen, con su confianza y humildad, hace suya nuestra oración encuadrándola en la perspectiva del proyecto de Dios, que es siempre de “misericordia” (Lc 1,50.54).

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: Es necesario presentar la “visilidad” de Jesús (cfr. VC 1). “La vida consagrada «imita más de cerca y hace presente continuamente en la Iglesia», por impulso del Espíritu Santo, la forma de vida que Jesús, supremo consagrado y misionero del Padre para su Reino, abrazó y propuso a los discípulos que lo seguían” (VC 22).

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