Viernes semana primera Tiempo Ordinario (16 enero 2015)

De Corazón a corazón: Heb 4,1-5.11 (“Hemos recibido una buena nueva… hemos creído”); Mc 2,1-12 (Jesús “les anunciaba la palabra… Le trajeron un paralítico… Hijo, tus pecados te son perdonados”)

Contemplación, vivencia, misión: La “palabra” que Jesús anuncia, como “buena nueva”, es Él mismo, cercano y compartiendo nuestra misma vida. Nuestros verdaderos problemas, aunque tengan repercusión corporal y externa, anidan y enraizan en el corazón. Jesús ofrece el “perdón” para construir un corazón puro y unificado por el amor.

*En el día a día con la Madre de Jesús: “Creer” es dejarse sorprender por la persona y el mensaje de Jesús, como María (cfr. Lc. 1,29.38). Entonces la vida se convierte en “adhesión” personal a Cristo.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “La vida consagrada está llamada a profundizar continuamente el don de los consejos evangélicos con un amor cada vez más sincero e intenso en dimensión trinitaria: amor a Cristo, que llama a su intimidad; al Espíritu Santo, que dispone el ánimo a acoger sus inspiraciones; al Padre, origen primero y fin supremo de la vida consagrada” (VC 21).

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