Miércoles semana segunda Tiempo Ordinario (21 enero 2015, Sta Inés)

De Corazón a corazón: Heb 7,1-3.15-17 (“Sacerdote para siempre… una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios”); Mc 3,1-6 (“Dijo al hombre: «Extiende tu mano». Él la extendió y quedó curada”).

Contemplación, vivencia, misión: No hay que hacerse ilusiones. Nuestra única “esperanza” es Cristo, porque es el único que da sentido a la vida y a la historia. Poder, riqueza y honores, son pura falacia. Él es el Hijo de Dios que comparte nuestra historia. Nos pide sólo “extender la mano”, nuestro pequeño gesto de servicio y donación. Él lo transforma todo en una sinfonía maravillosa que armoniza las diferencias.Bastaría aportar “lo poquito que hay en mí” (como decàia Santa Teresa de Ávila).

*En el día a día con la Madre de Jesús: La unidad familiar y comunitaria se fragua “orando en unión con María la Madre de Jesús” (Hech 1,14), dispuestos a “convertirse más radicalmente al Evangelio” (Juan Pablo II, UUS 15).

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “Por Cristo, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu edificados …  hasta ser morada de Dios en el Espíritu” (Ef 2,18.22).

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