Viernes semana segunda Tiempo Ordinario (23 enero 2015)

De Corazón a corazón: Heb 8,6-13 (“Alianza mejor… pondré mis leyes en sus corazones”); Mc 3,13-19 (“Llamó a los que quiso… para que estuvieran con él… y para enviarlos a evangelizar”)

Contemplación, vivencia, misión: La unidad de las familias y de las comunidades se fragua en lo más íntimo del corazón. La referencia a Jesús, “camino, verdad y vida” (Jn 14,6), no divide. La fe, como adhesión y como “conocimiento de Cristo vivido personalmente” (Juan Pablo II), nunca es fuente de división. Las rupturas las producen las propias preferencias, cuando se ponen por encima de la llamada a la intimidad con Cristo y a la misión evangelizadora. La identidad apostólica es muy clara: del encuentro con Cristo, a la misión.

*En el día a día con la Madre de Jesús: Nuestrae elección consiste en ser, para los hermanos, testigos y portadores de la “buena nueva”. María fue portadora del “gozo” salvífico en la casa donde nacería el Precursor.

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “Fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa” (Ef 1,13). “No extingáis el Espíritu” (1Tes 5,19).

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