Miércoles semana tercera Tiempo Ordinario (28 enero 2015, Sto Tomás de Aquino)

De Corazón a corazón: Heb 10,11-18 (Cristo Sacerdote: "Una sola oblación"); Mc 4,1-20 ("Les enseñaba en parábolas… Salió un sembrador a sembrar").

Contemplación, vivencia, misión: La “buena semilla” (Mt 13,24), que es la Palabra personal de Dios (el Verbo), quiere encontrar “tierra buena” (Lc 8,15), es decir, “un corazón bueno” (ibídem) como el de María (cfr. Lc 2,19.51). El nuevo pacto de amor realizado por la “oblación” de Jesús, inserta en el centro del corazón todo el mensaje divino del Antiguo y del Nuevo Testamento. Dios no quiere ser un adorno ni una reliquia, sino él mismo como donación que pide y hace posible la donación.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La vocación cristiana es una llamada personal y comunitaria a la santidad y a la misión. "En íntima unión con Cristo, María, la Virgen Madre, ha sido la criatura que más ha vivido la plena verdad de la vocación, porque nadie como Ella ha respondido con un amor tan grande al amor inmenso de Dios" (Juan Pablo II, PDV 35)

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “Demos gracias juntos al Padre, que nos ha llamado a seguir a Jesús en plena adhesión a su Evangelio y en el servicio de la Iglesia, y que ha derramado en nuestros corazones el Espíritu Santo que nos da alegría y nos hace testimoniar al mundo su amor y su misericordia” (Papa Francisco, Carta Apostólica, inicio). Para Santo Tomás de Aquino: ver Año Litúrgico (Santos)

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