Viernes semana tercera Tiempo Ordinario (30 enero 2015)

De Corazón a corazón: Heb 10,32-39 ("No perdáis la confianza… mi justo vivirá de la fe"); Mc 4,26-34 ("El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra")

Contemplación, vivencia, misión: La vida es hermosa cuando se recibe la "semilla" del Reino en lo más profundo del corazón. Esta fe viva se aprende en el encuentro y relación íntima con Cristo. Sembramos y no siempre vemos el fruto. Pero si se siembra evangelio, el fruto se dará, cuándo y cómo no sabemos. La Palabra personal de Dios Amor (que es Jesús, el Verbo encarnado) crece en los corazones y en la historia, sin lógica y no siempre de modo constatable. La vida se hace camino de esperanza gozosa con Jesús.

*En el día a día con la Madre de Jesús: La oración a Dios se concreta, como en María (cfr. Lc 2,19.51) en un "silencio lleno de (su) presencia adorada… un silencio que permita (a Dios) hablar, cuando quiera y como quiera, y a nosotros comprender esa palabra" (Juan Pablo II, OL 16).

*Nueva Evangelización, fidelidad al Espíritu: “Las personas que han dedicado su vida a Cristo viven necesariamente con el deseo de encontrarlo para estar finalmente y para siempre con El. De aquí la ardiente espera, el deseo de sumergirse en el Fuego de amor que arde en ellas y que no es otro que el Espíritu Santo” (VC n.26)

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